XXV años después, regresamos al lugar donde transcurrió gran parte de nuestra infancia y adolescencia. En los pasillos de altos techos aún resuenan las antiguas pisadas, y entre las sombras, una presencia misteriosa evoca unos versos cantados:
Traspasando tu silueta
Veo mi imagen futura
El rodaje, húmedo, la compañía, cálida.

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